¿Por qué la crisis actual es peor que la del Período Especial?
El mes pasado la CEPAL actualizó sus cálculos y colocó a Cuba en el último lugar de América Latina y el Caribe. Mientras la región crecerá un 2.2 % en 2026 y un 2.5 % en 2027, Cuba irá a contracorriente y contraerá su producto interno bruto un -10.3 % este año y un -5.1 % el siguiente.
Se trata de la peor previsión de las treinta y tres economías analizadas. El pronóstico para este año empeoró respecto a la previsión inicial de -6.5 % de crecimiento del PIB, en el que confluyen el peso de la crisis estructural que el país arrastra y la peor combinación de sanciones estadounidenses en décadas.
De cumplirse, la economía cubana cerrará 2026 un 23 % por debajo de su nivel de 2018, profundizando una larga crisis para la que todavía no se ven indicios de recuperación. En perspectiva, entre 1989 y 1993, la economía cayó un 34.8 %. Si la contracción actual es de apenas dos tercios que entonces, ¿por qué parece haber una impresión generalizada de que hoy se está peor que en el Período Especial?
Aunque la respuesta va más allá de mirar los indicadores económicos, estos explican buena parte de la historia.
Para el análisis es válido aclarar dos cuestiones:
La duración de ambas crisis la mido en este artículo por el primer año donde el PIB se contrajo hasta el año donde el crecimiento económico empezó a ser sostenido. Siguiendo ese criterio, el Período Especial se enmarca entre 1990 y 1994, mientras que la crisis actual va de 2019 hasta el año en curso. Aunque en 2021 y 2022 el PIB creció un promedio de 1.55 %, esto no interrumpió el ciclo de la crisis, sino que fue un repunte momentáneo cuyo efecto se perdió al año siguiente.
Los datos oficiales son insuficientes, lo que dificulta o impide comparar ambos periodos equitativamente. Por demás, los datos para los últimos años de la crisis actual son más escasos. Por ejemplo, los indicadores más actualizados sobre el sector agropecuario son de 2023.
La duración y profundidad de ambas crisis
El Período Especial fue una crisis súbita y más profunda, pero la duración de sus peores años fue más acotada. La caída del campo socialista implicó la pérdida de las excelentes relaciones de intercambio que beneficiaban a Cuba, provocando la sensible reducción del PIB y la contracción del 83 % de las importaciones y el 56 % de la inversión. Entre 1992 y 1996 se registraron 54 294 casos de neuropatías asociadas a la carencia nutricional.
Hay que añadir que en 1993 no existían remesas en la magnitud actual (hasta la despenalización del dólar al año siguiente), ni mipymes, ni una diáspora capaz de sostener a decenas o cientos de miles de hogares. La sociedad cubana era mucho más homogénea y los efectos de la crisis se sentían más repartidos. El colchón que hoy amortigua la caída, por desigual que sea, entonces no estaba.
Sin........
