S de Siseo: Cuando mamá mandaba más que un smartphone
Opinión.- Hoy vamos a sisear; paren la oreja. Si pasaste los 50, sabes que el pst era la llave maestra de la complicidad y el sonido oficial de la adrenalina: código secreto para lanzar el chisme o llamar a un amigo desde la acera de enfrente sin que el vecino entrometido se enterara. Una frecuencia analógica que conectaba sin intermediarios, sin necesidad de Wi-Fi, basada pura y exclusivamente en la cercanía física.
Pero luego estaba el ¡chis! de mamá o papá desde la cocina o la sala. Si el pst era la mano extendida que te invitaba a entrar en su mundo, el ¡chis! era el freno de mano puesto en seco. La RAE dice que son onomatopeyas, pero nosotros sabemos que es un umbral de respeto que te recorre la espalda, una advertencia sísmica que te ponía los pelos de punta antes de que supieras exactamente qué habías hecho mal.
Anatomía de una ejecución: ¿Cómo suena la autoridad?
Ejecutar un chis de mando es un arte perdido, una técnica que no se enseña en manuales, sino que se heredaba por observación. Mamá está en la cocina, tú haces algo indebido —tal vez pasar el dedo por el glaseado de la torta, hablar "golpeado" o interrumpir una conversación de adultos— ella corta el aire: contracción abdominal, labios........
