A 45 días, no cae Rodrigo
A cuarenta y cinco días del inicio de los bloqueos, la evolución de los acontecimientos parece confirmar una hipótesis que sostuve en mi anterior columna, “Morales y su voraz apetito de sangre”. Detrás de las protestas, con la bandera de demandas sociales irresueltas, hoy, emerge con mayor claridad ese objetivo político de alterar la configuración de poder. El objetivo final, obviamente, es el acortamiento de mandato.
El enorme malestar social provocado por el escándalo de la denominada “gasolina basura”, sumado al rechazo que despertó la Ley 1720 -posteriormente abrogada-, y otros escándalos creó el escenario propicio para la conflictividad. Sobre ese descontento legítimo se montó una macabra estrategia política que se devela hoy con absoluta claridad.
Convergen, en objetivos y estrategia, dos actores: el evismo, cuyo líder, ya le dijo a Rodrigo, “que tiene los contados” y la dirigencia sindical corporativa que durante dos décadas “colonizo” al Estado, al punto tal de considerar que “les pertenece y que, tras el cambio de gobierno, perdieron espacios de poder, influencia y privilegios. Antes, con Lucho, estuvieron divididos. Hoy, se vuelven a juntar.
La estrategia desplegada, por ambos, con seguridad de forma coordinada, hasta conseguir el objetivo, es: el bloqueo indefinido, cercos a las ciudades -sobre todo La Paz-, marchas y protestas permanentes con una negativa sistemática al dialogo, poniendo de manifiesto que........
