Cuando el sol se escondió detrás de las instituciones
En noviembre de 2015, mientras defendía la continuidad de Evo Morales en el poder más allá de 2019, el entonces vicepresidente Álvaro García Linera advirtió que, si Evo se iba, habría llanto, “el sol se va a esconder, la luna se va a escapar y todo va a ser tristeza”. La frase pretendía presentar la permanencia del líder como garantía del orden social y de la continuidad histórica del proceso de cambio. Vista desde el presente, sin embargo, admite una lectura distinta: quizá la oscuridad no provenía de la posible ausencia de Evo Morales, sino del debilitamiento institucional que se acumulaba mientras se aseguraba que solamente su permanencia podía evitarla.
Durante casi catorce años, la estabilidad política, el crecimiento económico y la legitimidad popular del gobierno permitieron construir una poderosa estructura estatal. Pero esa ampliación del Estado no siempre significó una mayor institucionalización. La concentración de decisiones, la subordinación de organismos públicos al proyecto político, el debilitamiento de los contrapesos, la confusión entre partido, gobierno y organizaciones sociales, y el desplazamiento de la meritocracia por la lealtad fueron erosionando la capacidad profesional y autónoma de las instituciones. Existía más Estado, pero no necesariamente mejores instituciones.
La personalización del poder produjo además una peligrosa identificación entre la continuidad del........
