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Inversión, turismo y cultura

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06.03.2026

Bolivia continúa siendo un país sub- desarrollado o en vías de desarrollo. La historia económica debe catalogarnos como uno de los países con más recursos naturales y con más reservas para enfrentar las coyunturas económicas y políticas que nos han tocado vivir dentro del marco de globalización, impulsada por los grandes intereses de transnacionales o de los países capitalistas con economías desarrolladas en el mundo. 

En la época de la Colonia la plata que se llevaron los colonizadores se dice que se asemeja a una cantidad suficiente para construir un puente entre América y Europa. La minería del estaño fue otro impacto para la riqueza del país, aunque estuvo en manos privadas, siendo posteriormente nacionalizada. El tercer referente fue el gas que representó otro generador de recursos en los últimos 20 años. Ninguna de las tres épocas de nuestra historia económica basada en los recursos naturales logro consolidar el desarrollo de nuestro país, por eso permanece nuestra condición. 

Consultada sobre este tema la IA nos responde “En estos contextos, la inversión busca transformar economías basadas en la extracción de materias primas hacia economías más industrializadas, diversificadas y con mejores indicadores sociales.” Cuanta verdad y no son solo buenas intenciones. Precisemos entonces afirmando que la INVERSIÓN genera riqueza y permite despegar hacia el desarrollo.

El desarrollo no es un simple enunciado, requiere tener muy claros los objetivos que se busca en el largo plazo, identificar las premisas de acción que se deben encarar, asignar los recursos necesarios propios y/o apoyados en créditos, conocer los resultados, analizarlos, evaluarlos y retroalimentar a los orígenes de la planeación, haciendo de esto un proceso continuo, sin descanso y en busca de efectividad y eficiencia. Parecería pura teoría; no, no son solo enunciados, son acciones concretas que hoy demandan los mercados y el mundo en general y eso le hace falta al actual gobierno, pues hasta ahora es símbolo de improvisación y apagón de incendios con un alto riesgo porque no tiene los bomberos apropiados. 

Cada día que pasa nos estamos desesperando más porque no tenemos una “estrategia política” ni líneas claras de actuación, no tenemos políticas públicas que establezcan el accionar de la gestión gubernamental, por eso nuestra desazón se agiganta al conocer que no resuelven el tema que se originó por la calidad de la gasolina, las causas del accidente del avión en El Alto, ni el porqué del dinero que se transportaba, por la asamblea que han convocado para analizar el tema de la reforma educativa, por los grupos que conducen las distintas áreas del estado, por la continuidad de funcionarios que responden al anterior gobierno y por su puesto por el tipo de cambio del dólar. Si la tendencia del precio del petróleo es al alza por el conflicto armado en el Medio Oriente, se generará en nuestro país un crecimiento del tipo de cambio, que al no estar fijado por el Banco Central y al no tener reservas ni dólares de libre disponibilidad volverá a presentarse el caos, pues retornará la subida de precios y los sectores sociales se movilizarán en contra del gobierno.   

Corresponde preguntarnos ¿existen soluciones a la confusión que marca la realidad que está aconteciendo en nuestro país? Por su puesto, SI. Hay medidas de corto plazo, esas son coyunturales y son las únicas que esta aplicando el gobierno. Hay otras que serán sostenibles, las de largo plazo y en esas tienen que concentrar su mayor capacidad de actuación los gobernantes, dando principalmente seguridad jurídica. Nos referimos a la INVERSIÓN. 

Conceptualmente con la INVERSIÓN se busca apoyar a operaciones productivas que agreguen valor, que transformen materias primas en productos finales. Operaciones comerciales que permitan reactivar las actividades en los mercados atendiendo la satisfacción de necesidades con precios competitivos. Operaciones vinculadas a servicios que contribuyan a mejorar condiciones de vida de la población. Cuando la inversión es extranjera se espera también tecnología, capacitación, gestión gerencial, transparencia y muestra de resultados logrados. Si la inversión es local o nacional se requerirán similares aportes, probablemente con algunas limitaciones, pero será notoria la convicción que se esta contribuyendo a consolidar el crecimiento y el desarrollo del país. Ambos mostrarán que se ha generado un compromiso y que se confía en las reglas del juego bajo las cuales se desarrollarán las operaciones de inversores nacionales y extranjeros.

Toda INVERSIÓN tiene como una consecuencia la generación de empleos, lo que incide en mayores ingresos, mejores posibilidades de cubrir necesidades, incidiendo en la disminución de condiciones de pobreza y si además se orienta a productos que pueden competir en mercados externos contribuirán a las exportaciones, permitirán generar divisas e incrementar las reservas internacionales.   

Nuestro país tiene una marcada necesidad de generar divisas suficientes para atender su mercado internacional y así como las reservas el 2014 alcanzaron a algo más de 15.000 millones de dólares, a diciembre de 2025 registraban $us 3.713,2 (Banco Central de Bolivia), cantidad insuficiente para soportar un mercado dolarizado y demandante de moneda extranjera para todos los sectores de la economía. Sabemos que según la clasificación de las estadísticas del INE los principales sectores que contribuyen a las exportaciones son agricultura, ganadería y otros, hidrocarburos, extracción de minerales, industria manufacturera y energía eléctrica alcanzando el 2025 a 9.662.3 millones de dólares estadounidenses.  

Otro de los sectores que debe ser considerado es el TURISMO por ser la industria sin chimeneas y porque reúne casi todas las condiciones para contribuir a la economía. El turismo nacional aviva las transacciones en los mercados de consumo y el extranjero permite recibir dólares y tiene un efecto multiplicador el hotelería, transporte, alimentación y productos nacionales de artesanía y otros relacionados. Lo anterior obliga al gobierno a atender con preferencia el tema de infraestructura caminera, condiciones de hospitalidad, seguridad, transitabilidad y acceso a los principales centros turísticos con los que cuenta nuestro país a lo largo y ancho de todo su territorio. 

A lo anterior debemos adicionar el fuerte componente de CULTURA con destaca en  nuestra nacionalidad iniciando en Alasitas, el Carnaval en varias ciudades, Misiones Jesuíticas, tradicionales entradas folclóricas, prestes, calles históricas y sitios donde los sacerdotes indígenas como Yatiris (el que sabe) Amautas (sabios) o Chamanes (guías espirituales) hacen sus rituales y tantos otros lugares o eventos que representan la riqueza cultural en tradiciones, creencias y costumbres, así como los lugares atractivos como el Salar de Uyuni, Yungas, Madidi, el Lago Titicaca y Tiahuanaco, entre tantos otros que son una verdadera fuente de riqueza y trabajo para todos quienes habitamos en este territorio de tanta diversidad. 

Esto debe ser un llamado de atención para los gobernantes quienes tienen que apoyar el crecimiento y el desarrollo del TURISMO, porque sin duda beneficiará a todas las poblaciones donde se realizan o encuentran estas muestras de nuestra cultura y naturaleza, apreciando el efecto que generará si nos convertimos en un “destino turístico” que se complementará con la diversidad culinaria que destaca en cada una de nuestras regiones. Una decisión de política pública en este componente impulsará a cada sitio de nuestro territorio a mostrar nuestra riqueza y diversidad, lo que será motivo para que todos impulsemos la mejora continua, la calidad, la participación, el compromiso y sostengamos la fuerza que esto representa para nuestra nacionalidad.

En definitiva, el tener toda la riqueza natural con la que cuenta nuestro país incidirá en la presencia de más INVERSIÓN, que también atenderá el TURISMO y así mostraremos nuestra mágica y magnifica diversidad CULTURAL que se traducirá en beneficio económico y social para todos.   

El autor es administrador de empresas, Profesor Emérito y Director del IICCA - UMSA 


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