Minoría manda
Vivimos en un absurdo descabellado (valga la redundancia): una minoría de la población económicamente activa (minoría que no aporta casi nada al país), decidió mantener a las grandes mayorías de ciudadanos como rehenes durante seis semanas, sometidos a un chantaje cotidiano, un círculo vicioso del que no pudimos salir a lo largo del mes de mayo y la mitad de junio, y cuyas consecuencias para la economía del país y para las familias son devastadoras, sin que nadie pague los platos rotos.
Sabemos quiénes son los responsables y que sus exigencias están fuera del lugar, porque no tienen ningún sentido y están motivadas exclusivamente por el propósito enunciado de derrocar a un gobierno constituido democráticamente hace apenas siete meses.
La mayoría de la población ha expresado su repudio a los bloqueos y a las marchas que trancan al país y no le permiten buscar una salida a la crisis económica. Por el contrario, la ahondan y la profundizan llevándonos a todos a una situación crítica en lo cotidiano, y a un descrédito total frente a posibles inversiones, créditos y otras fuentes de financiamiento externas, que son las únicas que pueden ayudar a salir del pozo, ya que Bolivia no tiene nada que ofrecer a corto plazo.
Los actores más belicosos en este teatro del absurdo no ofrecen nada, ni propuestas políticas, ni económicas. ¿Qué tiene que ofrecer, por ejemplo, una COB venida a menos? Absolutamente nada. ¿Qué ofrecen los ponchos rojos del altiplano, aparte de doblegar a las comunidades productoras? No ofrecen ninguna propuesta, son organizaciones de presión, grupos prebendales de chantaje cuya existencia le hace daño al país.
La COB y sus organizaciones fragmentadas que obedecen consignas salidas de “ampliados” que no representan a nadie, realizados entre gallos y medianoche, lo único que pueden lograr es el descalabro del Estado sin pensar en lo que puede pasar después. Si esos dirigentes tuvieran dos dedos de frente, sabrían que ningún otro mandatario que ellos quisieran poner en el gobierno puede solucionar la situación, porque la crisis económica es profunda y no hay varita mágica. ¿Se imaginan al títere Mario Argollo, al hinchado Vicente Salazar o al vociferante Nilton Condori en la silla presidencial? ¿Acaso ellos van solucionar algo? No tienen la capacidad, ni el conocimiento, ni los recursos, ni el crédito, ni la confianza que son necesarias para aunar fuerzas internamente y mostrar........
