La naturaleza frente a nuestra desmesura
La reciente tragedia de Nepal, los terremotos que han afectado a Colombia y Venezuela y, mucho más cerca de nosotros, la DANA de Valencia o los incendios forestales vuelven a recordarnos nuestra enorme vulnerabilidad. Seguimos denominando a estos sucesos “desastres naturales”, una expresión que, quizá inconscientemente, nos ayuda a eludir nuestra responsabilidad.
Una inundación, un terremoto, una sequía o unas condiciones meteorológicas extremas son fenómenos naturales. El desastre surge cuando esas amenazas encuentran poblaciones vulnerables, territorios inadecuadamente ocupados, infraestructuras insuficientemente preparadas y sociedades que no han hecho todo lo necesario para prevenir y reducir unos riesgos que, en muchos casos, conocemos desde hace siglos.
Es cierto que no podemos gobernar la naturaleza ni predecir con absoluta precisión cuándo y con qué intensidad se producirá un fenómeno extremo. Pero no poder evitar la amenaza no significa que no podamos reducir sus consecuencias.
Disponemos de conocimiento científico, mapas de riesgos, sistemas de alerta, tecnología, capacidad de comunicación e........
