Inundaciones, incendios: mejor no esperar
Los desastres tienen una incómoda costumbre: no esperan a que la Administración termine sus planes. La lluvia torrencial no consulta el calendario del Ministerio antes de desbordar un barranco. El incendio no aguarda a que se apruebe un pacto de Estado antes de saltar de una ladera a otra. Y cuando llega la emergencia, tampoco distingue entre competencias municipales, autonómicas o estatales.
España necesita una política nacional seria y estable de reducción del riesgo de desastres. Es positivo que el Estado impulse un Plan Nacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, mejore los instrumentos de coordinación y promueva grandes acuerdos frente a unos fenómenos extremos cuya frecuencia o intensidad puede verse agravada por el cambio climático. Todo eso es necesario.
Pero necesario no significa suficiente. La sucesión de inundaciones, incendios forestales y otros episodios extremos, con pérdida de vidas y enormes daños económicos, ambientales y sociales, debería habernos enseñado algo elemental: la política de protección civil más eficaz empieza mucho antes de que suene una sirena y empieza, en buena medida, en nuestros municipios.
Por eso sería un grave error que los ayuntamientos interpretaran los anuncios del Estado como una invitación a esperar: esperar el plan, esperar la plataforma, esperar el pacto, esperar la subvención, esperar la siguiente convocatoria de ayudas.
No podemos convertir la espera en política pública. El principio de subsidiariedad........
