Las españolísimas Ceuta y Melilla
La ministra de Defensa, Margarita Robles, en un arranque de fervor patrio, declaró hace poco que Ceuta y Melilla eran, no solo españolas, sino “españolísimas”. Ni siquiera Franco se atrevió a tanto. En la escuela, allá por los años 50-60, estudiamos que aquellas ciudades eran tan solo “plazas de soberanía”; es decir, restos coloniales de un imperio que desde comienzos del siglo XIX venía desmoronándose cual piezas de dominó. Prueba de ello es que, hasta 1986, su población autóctona carecía de DNI y para viajar a la península necesitaba un salvoconducto especial.
Se aduce hoy para defender su pertenencia a España el hecho de que forman parte de ella desde los siglos XV (Melilla) y XVI (Ceuta). Se silencia sin embargo que en aquellos mismos años fueron tomados también por la fuerza de las armas españolas otros territorios norteafricanos, tales como Mazalquivir, Oran, el peñón de Argel, Trípoli, Túnez, La Goleta…, y que todos ellos pertenecen hoy a otros estados: Marruecos, Argelia, Libia. De todo aquello tan solo quedan hoy el peñón de Alhucemas, el de Gomera, las islas Chafarinas y el islote de Perejil, microscópicos enclaves militares, sin habitante civil alguno, de un proyecto capitidisminuido que se resiste como gato panza arriba a cederlos a Marruecos, tal como debía ser.
La pérdida en 1898 de Cuba, Puerto Rico, Filipinas, Guam, las islas Carolinas y Marianas…, calificadas también en su día por los “Margarita Robles” de turno como españolísimos territorios,........
