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Las rotondas no son peanas

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24.07.2026

La escultura es un objeto tridimensional, por lo que, para su correcta percepción se tiene que poder rodearla circularmente, y así se puede contemplar todos sus lados. De hecho, un buen escultor/a trata todas las caras visibles como si fueran igual de importantes. Una escultura vista desde un ángulo concreto es diferente a ser observada desde otro ángulo, es su máximo valor, que vista desde cualquier punto nos descubre una obra distinta. Las esculturas en las urbes son aportaciones sensibles al deambular ciudadano. Un monumento, en cambio, es un objeto escultórico y/o arquitectónico erigido en memoria de personas o personajes o de un hecho memorable. El monumento, a diferencia de la escultura contiene narración, historia colectiva, memoria del pasado y épica en la mayoría de casos. La escultura corre por los senderos de lo íntimo a pesar de hallarse en lugares públicos y frecuentados. La escultura recurre a la imaginación mientras el monumento lo hace a la memoria.

En ocasiones las esculturas tienen sólo figura, sin soporte inferior que normalmente denominados peanas. Tener peana o que vaya apoyada directamente sobre el suelo (o anclada a la roca como las esculturas de Chillida en el Peine de los vientos de Donostia), va a depender de su tamaño, de la forma de presentarla el autor/a y del entorno espacial donde va a estar ubicada. Por ejemplo, La Pietá vaticana de Miguel Ángel debía haberse colocado en la tumba del Papa Julio II, pero se decidió ubicarla elevada en una capilla de la basílica. Es una obra excepcionalmente........

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