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Anestesia emocional social

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07.08.2026

Vivimos en una sociedad hipercomunicada, nos llega la información en el mismo momento que se produce. Es casi imposible escaparse, evadirse de la fuente incesante de noticias. La gente nos hemos acostumbrado a ir con el teléfono a todos los lados, a todas las horas, por lo que nos acompañan en todo momento las notificaciones. Y si en alguna ocasión decidimos tener una cierta desconexión, en cuanto volvemos a la realidad social, siempre habrá alguien que nos ponga al día de lo que ha pasado. Antes se solía decir “qué aburrimiento que no pasa nada” y ahora, lo mejor que nos puede pasar es que no pase nada.

A su vez, esta sociedad se ha organizado en torno al consumo, y para que se dé, nos agobian continuamente con la publicidad de sus productos para que los adquiramos, llegando ahora a una completa saturación. Tal es el caso que, por ejemplo, en el último mundial de fútbol se pararon los partidos para “pausas de hidratación” cuando en realidad eran “pausas publicitarias”. El hambre del mercado es insaciable para que nos convirtamos en consumidores compulsivos en vez de en ciudadanos que consumen según sus necesidades. Un consumo desenfrenado, negacionista del cambio climático que ellos mismos están provocando con la explotación salvaje de la Tierra, que nos arrastra frenéticamente hacia una crisis planetaria.

Y así, continuamente estamos recibiendo a la par e intercaladas, la publicidad que nos vende el paraíso en la Tierra, con noticias trágicas, de violencia, de muerte, de catástrofes, de guerras,........

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