La lacra residual de los envases
Desde el 12 de agosto de 2026, es de aplicación obligatoria en toda la Unión Europea el nuevo Reglamento de envases y residuos de envases (PPWR), tras un periodo transitorio de 18 meses. Entre las primeras medidas que ya rigen están la restricción de sustancias PFAS (se les llama “químicos eternos” porque tienen enlaces químicos muy fuertes que no se descomponen de forma natural en el medio ambiente ni en el cuerpo) en envases alimentarios y la obligación de que todo envase comercializado en la UE sea reciclable. El objetivo declarado de la norma es reducir los residuos innecesarios, impulsar la reutilización y el reciclaje, y avanzar hacia la neutralidad climática europea en 2050.
El calendario del reglamento es escalonado y se extiende hasta 2040. Entre otros objetivos algunos tan interesantes como que en 2027 los establecimientos de hostelería deberán aceptar que los clientes lleven sus propios recipientes sin recargo, que en 2030 se prohibirán varios formatos de un solo uso (frutas y verduras envasadas en plástico, monodosis de condimentos, miniaturas de aseo en hoteles) y se limitará el espacio vacío en los paquetes de comercio electrónico al 50%.
Fabricantes, importadores y distribuidores asumen ahora la responsabilidad de los costes de gestión de los residuos que generan sus envases. A ver si ahora sí que conseguimos hacernos con las riendas de esta lacra residual que son los envases.
Aunque existe un consenso........
