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Aire acondicionado y qué más

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05.07.2026

El calor extremo ya no es “un verano fuerte”. Es una crisis climática en aceleración rápida, impulsada por emisiones humanas, que está convirtiendo ciudades enteras en auténticas trampas térmicas y poniendo contra las cuerdas a infraestructuras críticas.

Los científicos advierten que eventos como estos –capaces de colapsar redes eléctricas y saturar hospitales– serían prácticamente imposibles sin el impacto del cambio climático provocado por el ser humano.

Las ciudades están acumulando calor como hornos urbanos, mientras carreteras, sistemas eléctricos y servicios de emergencia trabajan al límite. Y hay un detalle aún más alarmante: las noches tropicales ya no refrescan lo suficiente, lo que impide que el cuerpo humano se recupere del estrés térmico.

El escenario está cambiando rápido: lo que antes era un evento estacional ahora se perfila como una nueva normalidad persistente. Con océanos más calientes y niveles de humedad en aumento, las próximas olas de calor podrían ser todavía más intensas.

La agricultura, la construcción, el transporte, los servicios de emergencia, los docentes y alumnos en aulas que sobrepasan los 30 grados e incluso los 40 grados, y las poblaciones vulnerables están entre los más expuestos a este futuro cada vez más extremo.

Una ola de calor que paraliza países enteros durante cinco días seguidos es una anomalía, pero será la norma si las emisiones globales no pisan el freno de........

© Noticias de Navarra