Crecer para competir
El tamaño empresarial es uno de los grandes debates económicos de nuestro país. No es algo estético ni estadístico, sino una cuestión de productividad, de salarios, innovación y capacidad de competir en un entorno global cada vez más exigente. Lo ha vuelto a señalar el reciente análisis del Banco de España, “El tamaño sí importa: el reto del crecimiento de las empresas españolas”. Nuestras empresas nacen con un tamaño similar al de las europeas, pero crecen menos y más lentamente.
En España más del 94% de las empresas tiene menos de diez trabajadores. Las microempresas concentran una proporción muy superior al promedio de la Unión Europea. Según los datos que analiza el citado informe, la productividad media de las empresas de mayor tamaño supera ampliamente a la de las pequeñas, con brechas que pueden situarse por encima del 30% o el 40% dependiendo del sector. No es casualidad: las empresas grandes exportan más, invierten más en I D, acceden con mayor facilidad a financiación y resisten mejor las crisis.
El problema no es tanto la creación de empresas, donde España no presenta un diferencial dramático frente a sus socios europeos, sino la dificultad para que esas empresas escalen. El tránsito desde microempresa a pequeña, y de pequeña a mediana, es el auténtico cuello de botella. Las barreras regulatorias asociadas a determinados umbrales de empleo, los costes laborales no salariales, la fragmentación normativa o la limitada cultura de crecimiento........
