La ambición perdida de más Europa
El próximo mes de diciembre se cumplirá el tercer aniversario del fallecimiento de Jacques Delors (1925-2023), el último presidente de la Comisión Europea (1985-1995), de marcado acento progresista y, por lo tanto, valientemente europeísta.
Acciones y decisiones que hoy nos definen como el Mercado Único de la Unión Europea (el mayor mercado único del mundo, que garantiza la libre circulación de mercancías, servicios, capitales y personas), el Tratado de Maastricht (la ciudadanía europea, la política exterior y de seguridad común, el procedimiento legislativo de codecisión, la fundación del euro y el nacimiento de la “Unión Europea”), la Unión económica y monetaria (la coordinación de las políticas económicas y presupuestarias, una política monetaria común y una moneda común, el euro) o el Programa Erasmus (donde cada año más de 650.000 estudiantes, aprendices, alumnos, voluntarios y profesores realizan estudios, reciben formación, imparten enseñanza o participan en voluntariados) está en su inmenso bagaje.
Pero sobre todo fue un valiente europeísta. Nacido en 1925, esto le permitió tener uso de razón del Armagedón que para Europa supuso la II Guerra Mundial (1939-1945). De las consecuencias del nazismo, del fascismo, del nacionalismo exacerbado, del odio elevado a la categoría de extermino del semejante, … palpó el desastre y articuló su vocación hacia el servicio público –sindicalista, funcionario, brevemente eurodiputado, ministro, …–, pero sobre........
