El artificio literario frente a la inteligencia artificial
A lo largo de los últimos meses se ha suscitado de manera más específica el debate acerca del uso y aplicación de la inteligencia artificial en el ámbito literario. Por un lado, se ha planteado la cuestión de hasta qué punto puede la IA reemplazar la labor del escritor, qué capacidad tiene ahora mismo, en 2026, para elaborar textos a partir de una serie de pautas, criterios o premisas aportadas por aquél. Por otro, se ha denunciado la apropiación indebida de textos ajenos que están cometiendo los sistemas de IA, la utilización de fragmentos más o menos extensos de distintos libros sujetos a propiedad intelectual con el fin de componer su propio material.
Aunque parecen dos asuntos diferentes, se trata en realidad del mismo, pues el caudal al que decide recurrir el autor de un trabajo escrito, sea de la índole que sea, con la intención de ver simplificada su tarea, ha ido conformándose previamente a base de millones de aportes, a partir de otros muchos textos ya publicados que, una vez hallados, extraídos y mezclados por el sistema de IA, se ponen a disposición del redactor.
En todo caso, dejando al margen el aspecto técnico, relacionado con el funcionamiento de la máquina, y el aspecto legal, que deberán aclarar con el tiempo aquellos a quienes corresponda, lo que nos interesa aquí es el aspecto creativo, es decir, el resultado final que arroja el sistema de IA cuando se le consulta, cuando se acude a él, el valor literario, artístico, que se obtiene, la calidad que alcanza el texto ofrecido.
Después de una serie de pruebas hechas con propósito analítico; una vez analizado el carácter de textos largos y cortos enviados por distintas personas........
