Carta a Federico García Lorca
Tu memoria, tus letras, tu recuerdo sigue vivo noventa años después de tu asesinato a grito de “por rojo y homosexual”, en una España que te duele y que te necesita. Una España que atisba de nuevo la sombra alargada de los herederos de quienes te segaron la vida en una cuneta, sin juicio, sin nombre, sin tumba conocida todavía. Una mancha negra que se extiende devolviéndonos a un mundo gris al que tú, Federico, pusiste color con tus versos, con tu teatro, con tu forma de mirar y de amar. Ese nacionalcatolicismo que creíamos enterrado cabalga de nuevo entre nosotros y nosotras, alimentado por el mismo odio de hace noventa años, ahora disfrazado de sentido común, de libertad amenazada, de defensa de una España que nunca existió como ellos la cuentan.
Y, sin embargo, Federico, esta es también una España de la que estarías orgulloso. La España que logró que se pudiera amar con libertad, en la que las mujeres pueden decidir sobre su propio cuerpo, en la que la palabra se impuso a la violencia. Una España que empezó a cuidar su historia y sus........
