Anatomía de una derrota
No salió un partido al uso; me refiero a lo que nos había acostumbrado Osasuna en las seis jornadas anteriores. Rescato dos escenas que, por insólitas, explican el comportamiento de los rojillos en este domingo atípico; por un lado, los gestos ostensibles de Rubén García, cuando el duelo no había consumido el primer cuarto de hora, pidiendo sosiego a sus compañeros, muy acelerados desde que comenzó a rodar el balón, corrigiendo posiciones y sin llegar a domesticar la pelota; por el otro lado, está la imagen de Sergio Herrera arrollando a Dimitrievski (a quien sumergió hasta el fondo de la red) en la última, desesperada y mal ejecutada (como todas las jugadas a balón parado ayer) acción del encuentro.
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Me quedo con esas dos fotografías por puro contraste con lo que cabía........
