Cerebro duro
Sin duda, algún día seremos felices. Es posible. De momento, habrá que seguir esperando. E intentando hacerlo con alegría, Lutxo. Ahora bien, respecto a los lúgubres abismos de la normalidad, esos por los que caemos rodando cotidianamente, los abismos judiciales son, con toda probabilidad, los más kafkianos. Los más cargados de confusas intenciones. Es obvio.
La justicia humana, todos sabemos cómo es. Perfecta, no. Vale. No hace falta explicarlo.........
