menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Mateo 6:24

14 0
03.10.2026

Hay algo claramente perverso en tener que funcionar a golpe de reales decretos-leyes, como quien vive de novenas, para aplazar la caída al abismo al que el negocio de la vivienda nos empuja constantemente a quienes formamos parte de la clase trabajadora. El obsceno mercadeo parlamentario al que se somete la garantía de nuestras condiciones de vida evidencia la gravedad de nuestra condición de desposeídos. Hay que partir de aquí y anclar bien esta idea.

Así las cosas, depositar en el Estado las esperanzas de acabar con nuestra desposesión supone confiar en que desmantele las relaciones de propiedad que él mismo consagra y sobre las que se sostiene. Las mayorías parlamentarias pueden modificar los límites y las condiciones en que los rentistas se apropian de nuestros salarios, sí, pero la propiedad sigue siendo sagrada. Ahí está el verdadero dogma. Todo lo demás es liturgia.

Por ello, subordinar nuestra estrategia a votar más y........

© Noticias de Navarra