El silencio cómplice que sufrimos en la Ribera
El pasado lunes por la noche, un ruido atronador asustó a miles de vecinos y vecinas en la Comarca de Pamplona. La gente salió a las ventanas con el corazón encogido, mirando al cielo en busca del origen de un sonido que hizo temblar las ventanas. Algunas personas aseguraron ver un caza. Las redes sociales ardían pidiendo explicaciones. Y la respuesta oficial no se hizo esperar, el Ministerio de Defensa salió con una prisa inusitada a desmentir que se tratara de un avión militar, sin aportar ningún tipo de prueba que lo confirmara. Lo aseguró un coronel con 40 años de experiencia que, casualmente, fue jefe del Acuartelamiento Aéreo de Bardenas durante cinco años. Según sus propias palabras, “en alguna ocasión” ha confundido un reactor militar con un Airbus de Air Europa.
La presión vecinal y mediática ha obligado a Defensa a rectificar en apenas 24 horas: admiten que sí era un caza F-18 del Ala 15 con base en Zaragoza, eso sí, calificándolo de “vuelo de entrenamiento rutinario”. Sin disculpas, sin una sola explicación sobre por qué mintieron en un principio y sin detalle alguno acerca de la ruta, el armamento o la autorización para sobrevolar núcleos urbanos de noche. Primero lo niegan sin pruebas, luego rectifican sin asumir responsabilidades. Es el mismo patrón de siempre.
Y esta sintonía la conocemos perfectamente en la Ribera. Es la misma que sonó cuando denunciábamos los vuelos nocturnos con aviones de carga y nos decían que no existían, hasta que vecinas y vecinos con móviles y paciencia grabamos vídeos demostrando que sí volaban, sí bombardeaban y sí nos mentían. Entonces cambiaron el discurso, pero no la opacidad. Lo que para Pamplona ha sido una........
