¿Las ciudades están preparadas para las lluvias torrenciales?
Las elevadas temperaturas de los últimos veranos, en una tendencia al alza que no parece tener freno, se prolongan cada vez más hasta bien entrado el otoño. Este retraso térmico coincide con el periodo en el que la atmósfera suele generar más DANA (depresiones aisladas en niveles altos), cuyos efectos son especialmente peligrosos en el litoral mediterráneo español. El fenómeno se debe a la alta inercia térmica del mar: aunque tarda más en calentarse que el aire, una vez que alcanza su temperatura máxima (generalmente en agosto) almacena ese calor y lo libera lentamente durante los meses siguientes, intensificando el riesgo de sufrir fenómenos meteorológicos adversos.
El litoral mediterráneo es, de por sí, un territorio de riesgo, uno de los más destacados en ese sentido del mundo. Pero es que, además, está experimentando de forma muy notable los efectos del proceso de cambio climático actual, y ello obedece justamente al comportamiento térmico del mar. A finales de verano y en otoño, el litoral mediterráneo eleva esa condición de riesgo, porque sufre una mayor frecuencia de desarrollo de eventos atmosféricos de alta inestabilidad: danas o gotas frías; vaguadas.
Ahora bien, salvando algunas distancias, en el Cantábrico está ocurriendo exactamente el mismo proceso de calentamiento y alteración de dinámicas climáticas. El aumento de la temperatura del agua del mar actúa como un “combustible” para la atmósfera. Al........
