Preludios del inminente final de los ‘veranos vintage’
Además del Síndrome de Milan, por el olor de las famosas gomas de borrar, se manifestaban otros síntomas que permitían pronosticar el advenimiento del inexorable final del verano vintage. Principalmente dos: la invasión de álbumes y cromos de futbolistas de la Liga, y la llegada de las nuevas colecciones de fascículos a kioscos y librerías.
Los cromos con los rostros de futbolistas, vistas generales de los estadios y escudos de los equipos aparecían en determinada bollería, pero también en tapas de yogures, en sobrecitos que se podían comprar y no recuerdo dónde más. Algunos resultaban muy difíciles de conseguir y otros se repetían hasta que llegabas a odiar, no al cromo, sino al propio futbolista.
Los profesionales de la patada al balón, por entonces también de la patada al rival, de la época, igual que la sociedad del momento, nada tenían que ver con los de hoy en día. Para empezar, no existía el futbolista tatuado. Había expresidiarios tatuados, ex legionarios tatuados y marineros tatuados. Y los futbolistas no estaban por la........
