Los antecedentes de la emergencia climática
Este sinvivir de danas y alertas de calor que caracteriza nuestros días nos hace creer que la emergencia climática es cosa actual. Pues no. Dos veranos vintage se mantienen grabados a agua y fuego en la memoria de la generación boomer.
El primero fue el de 1983. Un verano que nació con resaca. Fue gris y plomizo desde que asomó por el horizonte. No levantaba cabeza. En agosto llovió un día sí y otro también. Sirimiri. Nada serio. Hasta que, una noche, todo fue agua. Entre el 26 y 27 de agosto cayeron, en menos de 24 horas, más de 1.500 millones de metros cúbicos de agua sobre Euskadi. Gota fría extrema lo llamaron. En puntos de Bizkaia se registraron precipitaciones superiores a 500 litros por metro cuadrado en un solo día, lo que equivalía a la lluvia de todo un año. Los ríos sufrieron crecidas violentas con torrentes de lodo, árboles y escombros. El desastre se produjo también en Gipuzkoa y Araba.
Fallecieron cerca de 40 personas. Se dice pronto. Los daños fueron........
