Piel prestada
La cultura lleva siglos diciendo una cosa simple: el ser humano se disfraza para enseñar algo, no para ocultarlo. La máscara nunca ha sido solo un escondite. Ha sido un lenguaje. Mucho antes de que unos chavales aparecieran en TikTok con orejas, colas y andares de zorro, ya estaban los excéntricos del romanticismo, los dandis que convirtieron su aspecto en manifiesto y los bohemios que hicieron de la rareza una forma de disentir. No eran enfermos. Eran una enmienda a la normalidad de su tiempo.
Luego llegó el gran cabaret contemporáneo. Hippies, glam, punkis, góticos, siniestros, ravers, emos. Cada generación ha fabricado su pequeña zoología estética y cada generación adulta ha reaccionado con el mismo temblor de párroco.........
