"De Ceuta a Zestoa", por José Manuel Etxaniz
Ceuta. Visité la ciudad autónoma de Ceuta hace una veintena de años, estando de vacaciones, para saludar a un compañero y amigo entrañable, hoy retirado, Curro González Medrano, entonces responsable del Puesto de Control Fronterizo, donde se concentran los servicios de inspección de sanidad exterior, sanidad animal, sanidad vegetal y control de calidad comercial (SOIVRE). Me enseñó la ciudad, saludamos a su presidente desde 2001, Juan Jesús Vivas (Ceuta 1953), economista y antiguo funcionario municipal que ahora lo sería del gobierno autónomo, porque el alcalde es presidente y los concejales consejeros. Comimos muy bien en el restaurante El Oasis, de comida rifeña, ubicado en el monte Hacho, con preciosas vistas, donde ahora se deben esconder los emigrantes clandestinos.
Ceuta, especialmente para los que no hicimos la mili en aquella “plaza de soberanía”, en situación de normalidad, que ahora no es el caso, resulta una ciudad agradable para visitar y, me insistían, para vivir. Para mí, un tanto claustrofóbica. Con una superficie que no alcanza los 20 kilómetros cuadrados, alberga una población de 85.000 habitantes, casi la mitad musulmanes, y su actividad económica se basa en el comercio y servicios, beneficiándose de un régimen fiscal especial y ventajas arancelarias; en el sector tecnológico, especialmente el vinculado al juego on line; la actividad portuaria y el sector público, civil y militar. El sector primario es inexistente por la falta de suelo,........
