Bajar las campanas
Sabido es que muchas ermitas desaparecieron aquí a finales del siglo XVIII por cuestiones políticas y económicas, aunque también argumentos como la indecencia y la profanación fueron a veces esgrimidos para su derribo o su reconversión en caseríos. La resistencia de los barrios afectados consistió en primer lugar en tratar de mantenerlas, aunque en última instancia se solicitaba –y en ocasiones se lograba– salvar las campanas para colocarlas en viviendas cercanas. Y es que eran de suma........
