Pragmatismo fiscal
Siempre se ha dicho que al Concierto Económico, que es la verdadera columna vertebral de nuestro autogobierno, no se le ha aprovechado todas las potencialidades que tiene como una poderosa herramienta para potenciar el desarrollo económico y el bienestar social de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) y por ende, reforzar la competitividad de este país como polo de atracción de inversiones empresariales y arraigo de compañías ya establecidas, así como la atracción de un bien escaso en este momento, como es el del talento.
Parece que hemos tenido complejo a la hora de defender el Concierto Económico y utilizar todas sus ventajas, ya que ofrece estabilidad, seguridad jurídica y previsibilidad que son elementos fundamentales para atraer inversión, garantizar el crecimiento sostenible y dar certezas a las empresas y a los ciudadanos, sobre todo en los momentos de incertidumbre y desorden geopolítico internacional que estamos viviendo.
Ese complejo ha sido la consecuencia de un cambio pendular que ha tenido la política fiscal de este país que ha pasado de favorecer, en los años 90 del siglo pasado, a que contribuyentes de otras regiones españolas, en algún caso, deportistas de renombre internacional, se establecieran en la CAV porque aquí tenían mejor trato fiscal sociedades de inversión o de cartera o se beneficiaban de exenciones tributarias en las herencias, por poner algunos ejemplos, a autolimitarse con actuaciones muy conservadoras para evitar los reproches lanzados desde la ignorancia de que el Concierto Económico era un privilegio o que Euskadi era un paraíso fiscal.
Y mientras el aprovechamiento de las virtualidades del Concierto Económico quedaba a la espera de mejores tiempos, la Comunidad de Madrid no solo bajaba los impuestos, sino que los hacía prácticamente inexistentes en los casos de los de Patrimonio, Sucesiones y Donaciones, a lo que hay que añadir tipos autonómicos competitivos en IRPF y una presión fiscal relativamente contenida para rentas altas y actividad empresarial. Es decir, un auténtico dumping fiscal, al que los vascos no supimos responder teniendo más y mejores instrumentos, con la paradoja de que todas las comunidades gobernadas por el PP han tratado de seguir la misma senda que Madrid, incluso en aquellas........
