Medio siglo de apuesta por el femenino
Siguen cayendo bombas asesinas, hasta el punto que unos cuantos americanos se han metido en un bólido y están llegando a la luna, no sé si para quedarse allí, aburridos, o los volveremos a ver aterrizando de forma controlada.
La cosa se va aclarando. Parecía que el nuevo Madrid iba a molestar la marcha triunfal del Barça, pero ya han desistido. Ir a Mallorca y volver sin nada es como un viaje al paraíso sin encontrarlo. Mientras, en ‘Can Barça’ siguen los éxitos, y entre semana hubo un espectáculo insólito en el Spotify Camp Nou, con este partido de cuartos de final de la Champions espectacular, y con las gradas a tope. Durante muchos momentos, recordé los años setenta, cuando estaba en el ‘staff’ técnico del club y se entrenaba en los campos adjuntos al Camp Nou. Un día a la semana, veíamos a un grupo de futbolistas femenino que en uno de aquellos terrenos practicaban con mucha afición y técnica. El proyecto lo encabezaba Inmaculada, novia de un jugador del primer equipo del Barça, Pau Garcia Castany, y captaba a futbolistas que quisiesen patear balones. La directiva del Barça, encabezada por Montal, fue sensible a este tema y nombró a Ramallets, el mítico portero, como entrenador de este grupo. Hablo del año 70 y aquel germen insólito en la época fue creciendo con el cuidado y ayuda de diferentes directivas, hasta tener un grupo de una calidad excelente, una manera de mostrarse que ilusionan y un espíritu ganador que es indispensable para poder triunfar.
Esto está consolidado, es un equipo real y con un potencial de mantenimiento muy amplio y hay que agradecer a los presidentes y personal que han ayudado a llegar a este punto. Y en especial a la directiva de Josep Maria Bartomeu, que tenía a Maria Teixidor como incansable promotora de este crecimiento. Estoy contento por el equipo femenino y sus seguidores, y me da pena que ‘Barto’ esté teniendo que declarar por hechos que sucedieron hace años y que no le dan ningún brillo a las letras que forman el lema ‘Visca el Barça’. Hay que acabar con esto ya. No es agradable que dentro del mismo club haya batallas y peleas que no honran el día a día de la entidad sino que crean momentos tensos que la grandeza de lo blaugrana no merece. Me apunto a la tranquilidad, al entender las acciones de unos y otros, pero con buena voluntad y no con ánimos de revancha. Y el que no se apunte a esta línea, no me interesa, no es blaugrana.
A los presidentes del Barça hay que respetarlos aunque, como todo el mundo, hayan podido tener errores que me apunto a decir que fueron involuntarios y que han dedicado mucho tiempo para que el club siga adelante. Un respeto.
Lewandowski,un ‘9’ con olfato
Los goleadores tienen un olfato indefinible que les hace estar en el punto exacto en el momento decisivo. A lo largo de la historia van apareciendo estas figuras futbolísticas que no sabes por qué pero están siempre en el lugar adecuado para decidir un partido importante. Lewandowski ya hace años que tiene este sello y que además, como gran profesional, cumple con su acometido. La selección de su país acaba de ser eliminada del próximo Mundial, y el crack polaco, en lugar de estar abatido, sale a un partido en el Metropolitano, faltando poco para el final, y es él el que en un momento determinado conecta con el balón, lo manda a las mallas y remacha la ya casi segura conquista del título para el Barça. Siempre hay que agradecer a estos jugadores, no sólo sus cualidades técnicas sino su mentalidad y su espíritu de formar parte de un grupo como uno más, aún siendo el que a menudo decide los partidos.
