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El diagnóstico no es nuevo

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18.04.2026

El Barça acarició la remontada y nos hizo creer tras lograr lo que parecía más complicado, igualar el 0-2 nada más empezar el partido. Durante buena parte del choque tuvimos la sensación de que la proeza sería una realidad, pero el equipo fue de más a menos y acabó quedándose fuera de Europa. Han pasado ya unos días desde la eliminación en la Champions y, aunque el discurso oficial sigue señalando al arbitraje -ya van dos comunicados del club en esa línea-, detrás de esa explicación hay un diagnóstico más profundo, que es el que hay que analizar y corregir si se quiere volver a reinar en Europa tras once años de sequía. Y el diagnóstico no es nuevo.

Las decisiones arbitrales condicionaron la eliminatoria, cierto, pero no se perdió por los colegiados. El análisis del club debe ser más profundo, dejar al margen la polémica y la controversia y centrarse en lo que puede controlar y mejorar. Con o sin árbitros, está claro que al Barça aún “no le alcanza” para conquistar la Champions, aunque cada vez parece más cerca. No le alcanza por varios motivos bastante evidentes y, además, compartidos por la mayoría de analistas rigurosos. Falta un delantero centro determinante, porque Lewandowski ya no es el que era; la plantilla es corta y está desequilibrada, a causa de las limitaciones económicas del club, y eso provoca lesiones clave como la de Raphinha o que Pedri llegue exhausto al tramo clave; el equipo tiene mucho talento, pero aún es extremadamente joven; y la defensa necesita refuerzos si el objetivo es competir contra los grandes candidatos continentales. Son carencias bastante identificables y repetidas en los últimos años.

Nada nuevo, por lo tanto, ya que este diagnóstico tan repetido esta semana en las tertulias, sea prácticamente el mismo que se expuso de forma reiterada al final de la etapa anterior y que fue tan criticado por los mismos que ahora lo comparten. Ahora resulta que sí es un equipo joven aún en construcción, que hay que reforzar la plantilla o fichar un nueve ‘top’, pero sigues muy condicionado por el tema económico. No eran excusas, sino una radiografía realista de la situación del equipo y del club. Y Hansi Flick también lo sabe. Es un técnico discreto en público, respetuoso con el club y poco dado a elevar el tono en la sala de prensa, pero con un discurso mucho más contundente de puertas adentro. Y es consciente de que con la plantilla actual se puede ganar la Liga incluso sobrado, pero la Champions son palabras mayores. Son niveles diferentes. Y para subir ese último escalón hacen falta algunos ajustes para mejorar la plantilla y su nivel competitivo. No dudo que tanto el técnico como Deco lo tienen claro.

En este contexto resulta llamativo y positivo que, mientras Joan Laporta calificaba el arbitraje de “vergüenza, inadmisible e intolerable” y el club emitía dos comunicados señalando a la UEFA y a los colegiados, Deco no haya entrado en ese debate. Es más, ni siquiera ha hecho declaraciones. Porque el director deportivo es un hombre de fútbol y probablemente comparta ese diagnóstico de fondo, mucho más futbolístico y realista, que va mucho más allá de las decisiones arbitrales.

Centrarse únicamente en el arbitraje te permite desahogarte, puede aliviar la frustración del momento y es muy populista, pero no hará que el Barça gane la Champions. El camino para volver a levantarla pasa por hacer autocrítica, reforzar bien la plantilla, ganar experiencia competitiva y consolidar un proyecto de jugadores muy jóvenes que todavía está en construcción. Y eso, en realidad, ya lo sabíamos. Al menos ahora ya nadie se ofende por decirlo. El Barça de Lamine Yamal y esta extraordinaria generación de jugadores no tardará en ganar la Champions, es cuestión de tiempo. Pero para hacerlo antes hay que hacer los deberes.


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