Salvemos la democracia
Nunca antes como ahora, estuvo tan seriamente comprometida la democracia colombiana por el resurgimiento del regresivo, desvencijado y ruinoso comunismo.
Desde hace más de dos siglos, los pensadores clásicos republicanos sentenciaron que solamente habría progreso en aquellas naciones donde reinara la democracia, sus ciudadanos fueran libres y sus gobernantes capaces de mantener el orden y la seguridad, y tuvieran determinación para privilegiar la educación, respeto por el imperio de la ley, pulcritud para administrar una contribución fiscal razonable, y, sabiduría para prospectar un futuro realizable.
Hoy la nación está amenazada con el advenimiento de un populismo comunista, solapado en las necesidades de la población pobre, que, de llegar al poder, antes que atenderlas y resolverlas, las agudizaría y perpetuaría.
El populismo es inmanente al subdesarrollo, el que por antonomasia es la falta de educación y la ausencia de políticas de planificación demográfica en los sectores vulnerables, y en consecuencia se convierte en cantera de corrupción, violencia y anarquía.
Cuando el populismo llega al poder, se afinca en la gratitud que despierta el asistencialismo, los subsidios, la beneficencia y la caridad que prodiga, lo que termina fletando conciencias, neutralizando críticos y amistando adversarios, y con ello imponiendo unanimismo y persiguiendo disensos.
De la práctica del populismo demagógico da buena cuenta la entelequia del mal llamado Socialismo del Siglo XXI que, valiéndose de promesas y dádivas, logró arrendar la........
