Cuando los sentimientos están por encima de la vida: el caso Lindsay Clancy
Millones de personas que seguimos las redes sociales estamos a la expectativa del fallo en el caso de Lindsay Clancy, la mujer acusada de matar a sus tres hijos: Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de apenas 8 meses.
En realidad, el juicio no pretende establecer quién causó las muertes. La propia Clancy ha reconocido haber matado a sus hijos. Lo que debe determinar el jurado es si, al momento de los hechos, era criminalmente responsable de sus actos. La defensa sostiene que padecía una enfermedad mental grave, particularmente psicosis posparto y trastorno bipolar, que habría afectado su capacidad para comprender la naturaleza y la ilicitud de lo que hacía. La Fiscalía, por el contrario, sostiene que Clancy sufría problemas de salud mental, pero conservaba la capacidad de comprender sus actos y sabía que estaban mal.
Desde esta columna no pretendemos resolver esa discusión. Esa tarea le corresponde a la justicia. Lo que resulta llamativo es otra cosa: la reacción que el caso ha provocado en redes sociales y, particularmente, la aparición de voces que no solamente expresan empatía hacia Clancy, sino que parecen convertir sus enfermedades mentales y su condición de madre en elementos suficientes para relativizar la muerte de sus tres hijos.
Y aquí aparece una pregunta que debería incomodarnos:
¿En qué momento los sentimientos, los deseos y las circunstancias de una madre comienzan a tener más valor que el derecho a vivir de sus propios hijos?
No es una discusión completamente novedosa. De hecho, resulta inevitable relacionarla con uno de los debates éticos más profundos de nuestro tiempo: el aborto.
Durante décadas, la discusión sobre la interrupción del embarazo estuvo concentrada en las circunstancias y los tiempos en los que podía realizarse. Hoy, en buena parte del mundo occidental, el debate ha avanzado hacia una pregunta todavía más compleja: ¿qué importancia tiene la voluntad de la madre frente a la vida que se desarrolla dentro de ella?
Massachusetts acaba de llevar nuevamente esa discusión........
