El voto libre no se recupera anulando elecciones, se recupera liberando territorios
El Instituto de Ciencia Política (ICP) presentó recientemente un estudio sobre los resultados de la primera vuelta presidencial en municipios de frontera y territorios con presencia de organizaciones armadas ilegales. El análisis identificó 722 puestos de votación con patrones considerados atípicos y 103 puestos adicionales donde se registraron comportamientos electorales inusuales, concentrando cerca de 327.000 votos efectivos y un potencial electoral cercano al medio millón de ciudadanos.
El estudio no concluye que exista fraude ni atribuye responsabilidad a ningún candidato o partido político. Su advertencia es distinta: en determinadas regiones del país podrían existir condiciones de presión, intimidación o control territorial que afectan la libertad del elector y que merecen especial atención por parte de las autoridades.
La discusión es incómoda, pero necesaria. En Colombia todavía existen territorios donde el elector no siempre ejerce plenamente su libertad política. Allí donde una organización criminal controla la movilidad de la población, vigila a las comunidades o impone reglas de comportamiento mediante la intimidación, la democracia resulta profundamente afectada.
Sin embargo, también hay que decirlo con responsabilidad. Por más preocupantes que sean las conclusiones de este estudio, otras posiciones similares como la del representante Andrés Forero, quien desde su cuenta de X manifestó que existe anormalidad en los resultados expuestos en el municipio de Tumaco, en el departamento de Nariño. Agregó que: “Lo de Tumaco hay que investigarlo. Entre 1a y 2a vuelta la participación subió de 38,43 a 60,39%. Cepeda casi duplicó su votación mientras que la de Abelardo prácticamente fue igual. En varias mesas el........
