¡Alerta roja!
Yo distingo dos tipos de riesgo, el uno inmanente, estructural y el otro inminente. Este último, a su vez, tiene dos componentes. Veamos. En cuanto al primero aludo a la vulnerabilidad de la matriz eléctrica frente a fenómenos extremos como El Niño, habida cuenta que el 58% de la capacidad instalada de generación es hídrica y por lo tanto expuesta a condiciones de hidrología crítica que compromete su operatividad. Tanto más en cuanto que de los veinticuatro embalses que les sirven a las centrales de generación sólo uno de ellos, El Peñol, que le sirve a Guatapé, tienen una capacidad de regulación de más de un año, los demás a lo sumo sólo cuatro meses.
Esta vulnerabilidad pudo haberse mitigado de haberse cumplido el compromiso adquirido por parte del Presidente Gustavo Petro de integrar a dicha matriz 6 GW de fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER), entre eólica y solar – fotovoltaica. Como se recordará entre los años 2019 y 2021 se asignaron 2.400 MW a instalarse en 16 parques eólicos en La Guajira, los primeros de ellos han debido entrar en operación en 2022 y hasta la fecha no ha entrado ninguna. El avance en renovables se reduce a los 1.874,79 MW en operación en granjas solares.
En cuanto al riesgo inminente, hablemos primero del déficit de la Oferta de energía en firme (OEF). Como lo ha informado XM........
