La paradoja de la IA o por qué la automatización hace que el criterio humano sea más cotizado que nunca
A mediados de los años 2000, durante mi etapa en Telefónica, vivimos un momento que marcó mi visión de los negocios. Estábamos inmersos en la integración de Internet en el teléfono móvil y asistimos a la llegada de los primeros smartphones que traían la aplicación de Facebook integrada de fábrica. Aquello, analizado con la perspectiva del tiempo, no funcionó. Y el motivo no fue un fallo en el software o en las redes. El problema fue que nos adelantamos por completo a lo que el consumidor real demandaba y comprendía en ese momento.
De aquella experiencia extraje una máxima que hoy, en plena fiebre por la Inteligencia Artificial, aplico con más firmeza que nunca: la tecnología jamás triunfa por su propia potencia técnica. Triunfa cuando conecta de........
