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¡Qué divertida es la guerra!

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21.03.2026

21 de marzo 2026 - 03:09

Ha dicho el campechano y jocoso emperador en jefe del planeta en el que vivimos, mientras él mismo nos conceda la merced de vivir, que puede que ataque unas cuantas veces más la isla iraní de Jarg “por diversión”. Si con este vómito de tiranía no se les revuelve la barriga a los tantos que todavía defienden la agresión de EEUU e Israel al país persa es que el mundo definitivamente se ha ido al garete, pero no por la decisión de un sátrapa sino por la complicidad homicida de tantos millones.

Supongamos que por diversión los aviones y misiles de ambos estados supuestamente democráticos también bombardearon la escuela donde murieron decenas de niñas; imaginemos al sanguinario lunático, jaleado por sus repeinados asesores y por muchos líderes religiosos cristianos, echando unas risas con todos ellos mientras contemplan en sus pantallas la destrucción y la muerte. Lo bien que se lo están pasando, mientras también en nuestra España se aplaude esta matanza porque “hay que estar en el lado correcto”.

En todo este desastre de envergadura universal tan divertido para algunos lo menos importante podría ser que llenar el depósito de nuestros coches, camiones y tractores nos va a costar que el final de mes parezca cada vez más lejano, o que los alimentos y todo lo que se puede comprar suban sus precios de manera obscena. Pero también estas consecuencias se las deberemos a esos dirigentes de gatillo fácil cuyas acciones bélicas tan prestamente apoyan desde la derecha española.

Ante este panorama en nuestro país ¿qué se le escucha a la derecha y a la patronal, valga la redundancia?: que hay que bajar impuestos. Es llamativo que esta reclamación de rebajar la presión fiscal es esgrimida por los mismos para todas las ocasiones. Cuando las cosas van bien se pide una disminución, y cuando las cosas van mal se propone idéntica ‘solución’. No tienen ningún empacho en reclamar a la vez que España suba su gasto militar hasta el límite que exige el emperador, obviando que ese dinero tiene que salir forzosamente de los impuestos. Enarbolan ante todo el pueblo el señuelo fácil cuando en realidad sólo buscan su propio beneficio. Ya deberíamos estar escarmentados de cuando en una no muy lejana ocasión, en los principios de la guerra de Ucrania, el gobierno bajó el IVA de algunos alimentos y las asociaciones de consumidores se vieron obligados a denunciar que los grandes distribuidores no estaban aplicando esa bajada a los precios. La dura realidad es que muchos de ellos seguramente también se divertían mientras contemplaban el aumento de sus márgenes comerciales.

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