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17 de mayo

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28.03.2026

28 de marzo 2026 - 03:10

Juan Manuel Moreno Bonilla, finalmente, convocó las elecciones andaluzas para el 17 de mayo, sorprendiendo a propios y a extraños, cuando un mes antes había dicho que pensaba agotar la legislatura y, por tanto, en una convocatoria más cercana al periodo estival. El presidente andaluz ha hecho un cálculo estratégico basado en buenas razones. Por un lado, el contexto electoral de las elecciones de su partido en Extremadura, Aragón y Castilla y León que ha acabado con victorias desiguales pero con pactos difíciles para la gobernabilidad con Vox. Y, por otro, evitar aquellos temas, sobre todo, el de la crisis de la sanidad, que puedan desgastar su imagen de líder moderado, que le permiten distanciarse de ese PP de Ayuso y Feijóo, paladines de una oposición dura frente a Pedro Sánchez. Moreno Bonilla quiere gobernar solo con la mayoría absoluta en su tercer mandato y no quiere el lío de sus compañeros, desea una gran participación para conseguir ser, nuevamente, el presidente de los andaluces.

Sin embargo, aunque cuida cada detalle de la precampaña, los sondeos le dan la victoria pero no la mayoría absoluta. En este sentido, si en la campaña se hablara de políticas públicas, y se de vivienda y, sobre todo, de sanidad y de la crisis de los cribados, así como del empleo y de la protección social, eso podría quitarle votos. En cualquier caso, algunos de esos temas son los que se debería de hablar en campaña porque son los que preocupan a los ciudadanos en Andalucía. Sobre todo, teniendo en cuenta que el contexto internacional con una guerra como la Irán que va a tener un impacto económico imprevisible y puede provocar un posible endurecimiento de las condiciones de vida de la clase media, de los trabajadores y también de las personas más vulnerables.

En este contexto, María Jesús Montero se enfrenta a un enorme desafío, la de revitalizar el PSOE andaluz y evitar que siga perdiendo escaños, ante unas previsiones que son buenas para su partido. El objetivo de la candidata es recuperar medio millón de votos. Es una política de raza y experiencia, por supuesto, en Andalucía. Sus límites de su capacidad de renovación no son ella y su capacidad política y de gestión, sino su relación con el presente y el pasado, es decir, su vinculación con Sánchez y con el PSOE andaluz que gobernó Andalucía tantos años. Si quiere ser la nueva presidenta de Andalucía tendrá que convencer a los andaluces que representa un liderazgo nuevo y tiene un proyecto radicalmente distinto para Andalucía al de Juanma Moreno. Finalmente, la izquierda deshoja la margarita de la unión y camina dividida. Menos claro está el panorama en la izquierda alternativa, donde, salvo sorpresas, concurrirán tres formaciones: Por Andalucía, la coalición formada por IU, Movimiento Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz; Adelante Andalucía, el partido creado por Teresa Rodríguez, ahora retirada de la primera línea política; y Podemos. La principal incógnita es que va hacer Podemos. La formación liderada por Antonio Maíllo va a llevar a cabo una campaña de puerta a puerta, parecida a la realizada por Mandani en Nueva York y De Linke en Alemania, para acercar su programa a los jóvenes. En unos días comienza una campaña interesante. Duelo de liderazgos, el resultado de VOX, se mantendrá la mayoría absoluta. Continuidad tranquila o cambio con gobernabilidad con coalición diversa. Veremos. De momento, contemplemos la campaña.

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