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La derrota de Evo: 51 días de bloqueo y el terror a una celda

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25.06.2026

Los 51 días de bloqueos que paralizaron Bolivia terminaron convirtiéndose en la última y definitiva derrota de Evo Morales Ayma.  Una batalla política que fue presentada como una demostración de fuerza, pero que terminó revelando la fragilidad de un liderazgo atrapado en su propia ambición de poder.  Porque al final de esta larga confrontación no quedó un dirigente fortalecido, sino un caudillo debilitado; no quedó una estructura política victoriosa, sino un instrumento desgastado; no quedó una épica revolucionaria, sino la evidencia de un modelo que después de 14 o 20 años no logró resolver los problemas de sus propios sectores sociales.

Los bloqueos fueron planteados como una demostración de fuerza. Una señal de que Evo Morales todavía conservaba la capacidad de movilizar a sus bases, paralizar regiones y desafiar al Estado. Sin embargo, la realidad mostró otro rostro: la movilización terminó revelando los límites de un liderazgo que durante años dependió más de la capacidad de presión y extorsión que de la construcción de soluciones.

El conflicto de los 51 días no fue únicamente una disputa coyuntural. Fue el resultado de una crisis política acumulada durante años. Fue la consecuencia de un modelo de conducción basado en la presencia permanente del líder, en la obediencia de sus organizaciones y en la utilización de la protesta como principal herramienta de negociación. 

Pero las sociedades cambian. Las bases también cambian. Y el poder, cuando se sostiene únicamente sobre la fidelidad personal hacia un dirigente, comienza lentamente a perder su capacidad de convencer. Es la “Rebelión en la Granja”, diría George Orwell.  Los 51 días expusieron una contradicción profunda: un movimiento político que nació proclamando representar a los sectores excluidos terminó enfrentado con una realidad incómoda: después de 14 años de gobierno, muchas de las demandas estructurales de sus propios sectores sociales seguían pendientes.  Las preguntas inevitables son: ¿qué cambió realmente en 14 años de gobierno? ¿qué transformó, esencialmente, en su forma de vida y de interactuar con la democracia y la verdadera política, de sus bases?  Una revolución no se mide por la cantidad de marchas convocadas, ni por la capacidad de bloqueo de caminos, cercos a las ciudades, ni por la........

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