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"Watergate boliviano": Cerimedo, Paz y el poder

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27.08.2026

En la histórica fauna política de este país, ha habido escándalos que golpearon a gobiernos de una manera brutal. O a un gobierno en particular. Y hay otros, como es el caso de Rodrigo Paz, que, en un tiempo récord (nueve meses), ya ha acumulado, al menos, una docena de tarjetas rojas, en un partido que comenzó mal, tuvo graves faltas y puede que termine en un desastre.

La más reciente: la del asesor presidencial, la femme fatale, Paz y todo el culebrón que, hasta la fecha, no acaba de desvelarse es, sin duda, la tapa de la caldera del diablo.

El caso Cerimedo pertenece, por ahora, a una categoría superlativa. Reveladora y absolutamente deleznable.

Si las investigaciones terminan demostrando que detrás de la trama que ha comenzado a emerger existió una estructura de negocios, favores, operaciones políticas o corrupción vinculada al poder, Bolivia podría estar frente a algo mucho más grande que el escándalo de un asesor: podría estar frente al "Watergate boliviano".

La comparación con Watergate no significa decir que Cerimedo sea el equivalente de los hombres que irrumpieron en la sede demócrata en Washington ni que Rodrigo Paz sea Richard Nixon.

La comparación está en otra parte: en la capacidad que tiene un hecho aparentemente delimitado de abrir una puerta hacia el interior del poder y revelar algo mucho más incómodo que el episodio que lo originó.

Watergate comenzó con un allanamiento y terminó convirtiéndose en una crisis política que destruyó la presidencia de Nixon.

Lo decisivo no fue solamente el delito inicial, sino todo lo que apareció alrededor: la utilización del poder, los mecanismos de encubrimiento, las conexiones, los silencios y la resistencia de la Casa Blanca a que la verdad saliera a la luz. Ahí está el verdadero paralelo con Bolivia.

Todavía no estamos ante un Watergate consumado. Sería irresponsable afirmarlo. Pero también sería ingenuo reducir el caso Cerimedo a un problema personal de un asesor que, por casualidad, estuvo cerca del poder presidencial.

El verdadero problema para Rodrigo Paz no es solamente quién es Cerimedo, sino........

© Los Tiempos