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Cochabamba: poder dividido, futuro incierto

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26.03.2026

El departamento de Cochabamba se constituye en el eje geográfico y territorial que articula nuestro país: es el punto de conexión natural entre oriente y occidente; El Alto-La Paz y Santa Cruz, a través del cual confluyen rutas, comercio y dinámicas sociales. Esta situación no es baladí; ya que nuestro departamento, adquiere una dimensión estratégica determinante para el poder político nacional. Bajo lo anterior, la posibilidad de tener una gobernación a la cabeza de Leonardo Loza, coexistiendo con la gestión municipal de Reyes Villa, abre un escenario extremadamente complejo que debe ser analizado con cuidado.

Además de la diferencia ideológica existente entre ambos, también tenemos la coexistencia de lógicas de poder totalmente distintas; por un lado, la orgánica, territorial y sindical y la otra; urbana, institucional y personalista. Ambas con la suficiente legitimidad democrática, pero con visiones totalmente contrapuestas entre sí, en lo que refiere la gestión pública y el ejercicio del poder político.

Por otra parte, el riesgo no se limita a enfrentamientos abiertos y visibles. Podría existir también una conflictividad más sutil, menos perceptible para la ciudadanía; es decir, la instrumentalización del Gobierno Autónomo Departamental como herramienta política para generar desestabilización y conflicto en el Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba con repercusiones a nivel nacional.

Trámites de licencias ambientales observadas, autorizaciones negadas, entre otros, si bien no significan un bloqueo definitivo, sí se constituyen en obstáculos de la gestión municipal, con el consiguiente desgaste político que implica para ambos frentes.

Es importante, recordar que el Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba todavía no ha resuelto problemas estructurales como la gestión de residuos sólidos o la recuperación de la laguna Alalay, debido a ello, en teoría, la coordinación interinstitucional no es una opción sino una necesidad ineludible. ¿Quiénes van a pagar las consecuencias de esta rivalidad? Nosotros y el país en general.

Finalmente; a este escenario, también se añade un factor político que no puede ser ignorado: los liderazgos nacionales que influyen en las dinámicas departamentales. La eventual gestión de Loza difícilmente podría analizarse al margen de Evo Morales, cuya capacidad de articulación territorial y movilización sigue siendo determinante. Estamos hablando de una estructura de poder que ha demostrado que fácilmente puede llevar la disputa política al terreno social, inclusive asumiendo medidas de presión que afectan a la economía y al abastecimiento. Este detalle añade también incertidumbre, ya que las tensiones locales responden a estrategias de alcance nacional, sea de Evo Morales o de Manfred Reyes Villa. Uno quiere volver a la presidencia y el otro desea ser presidente.

Y ahí está el verdadero problema y desafío.


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