Bajo el yugo del narcotráfico
Las recientes declaraciones del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset ante agentes de la DEA, al admitir que aún mantenía 10 toneladas de cocaína almacenadas en Bolivia y mostrar billeteras de criptomonedas con casi 4 millones de dólares, expusieron la dimensión de las operaciones criminales asentada en el país. Esta revelación no constituye una simple cifra impactante, sino la prueba irrefutable de que el territorio nacional es un centro logístico de acopio, procesamiento y exportación a escala industrial para redes transnacionales. La peligrosidad extrema de estas declaraciones radica en que confirman que los grandes capos internacionales no solo utilizaban a Bolivia como zona de tránsito, sino como un refugio seguro desde donde operaban y lavaban activos con total........
