Gobernar sin partido político
Bolivia enfrenta hoy un problema menos visible que el conflicto social, pero decisivo para su estabilidad: la posibilidad de gobernar sin un partido político sólido que sustente la acción del Estado.
A propósito, Francisco Porrúa Pérez, destacado profesor académico en el campo de la filosofía política, menciona que la organización política y la participación a través de estructuras representativas constituyen condiciones esenciales del régimen democrático, en tanto permiten canalizar la voluntad ciudadana y sostener el orden institucional.
En este sentido, el partido político no es un simple instrumento electoral, sino una organización duradera llamada a articular demandas, estructurar el poder y garantizar continuidad en la gestión pública. Cuando se gobierna sin ese sustento, la legitimidad se desplaza de las instituciones hacia liderazgos contingentes, debilitando la estabilidad y la coherencia del sistema político.
En este contexto, el Gobierno de Rodrigo Paz Pereira evidencia una tensión estructural derivada de su soporte partidario. El Partido Demócrata........
