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Por qué la NASA vuelve a la Luna y qué hay detrás de la retórica del progreso humano

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09.04.2026

El 1 de abril de 2026, cuatro astronautas despegaron a bordo de la misión Artemis II con destino a la órbita lunar. Los titulares celebraron el regreso de la humanidad al espacio profundo. Los comunicados oficiales hablaron de descubrimiento, de legado, de destino. Lo que no dijeron —o dijeron apenas en letra pequeña— es que detrás de ese cohete hay una historia mucho más compleja: de geopolítica, de dinero privado, de ambiciones personales y de decisiones que nunca fueron sometidas a debate democrático real.

Para entender por qué la NASA está enviando personas a la Luna en este momento, hay que abandonar el lenguaje poético de la exploración y hacerse una pregunta más prosaica: ¿a quién beneficia? La respuesta no apunta a la humanidad en abstracto. Apunta a Washington, a Beijing, y a un puñado de empresas privadas con contratos multimillonarios.

El programa Artemis nació durante el primer mandato de Trump como respuesta directa al avance espacial chino. China ha anunciado su intención de llegar a la Luna con astronautas antes de 2030, y eso —más que cualquier argumento científico— es lo que explica la urgencia estadounidense. El ejecutivo de Trump firmó en diciembre de 2025 una orden ejecutiva que fija el retorno tripulado para 2028 y el establecimiento de una base lunar permanente para 2030. El lenguaje es el de la supremacía: "superioridad en el espacio", "liderazgo americano", "intereses de seguridad nacional". No es el lenguaje de la ciencia. Es el lenguaje de la guerra fría.

Y sin embargo, la administración que más........

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