Crueldad política suprema
Crueldad política suprema
¿Tan perdida está Montero que no percibió que, en ausencia del Gobierno, sería considerada una intrusa cómplice de la suprema crueldad del Gobierno?
La crueldad se dice de muchas maneras en los seres humanos, desde la infancia a la vejez. Se trata de la disposición a infligir daño a un semejante, o a un animal, e incluso a uno mismo obteniendo placer o mostrando indiferencia ante ello. De sus muchas formas y modos, es de destacar la crueldad política, esa que se ejerce sobre los ciudadanos, sobre los adversarios e incluso sobre los propios partidarios. Se les causa dolor para conseguir fines propios y se contempla su sufrimiento con apatía.
A lo largo de esta legislatura se han visto numerosos actos de crueldad política por parte de un gobierno con indiferencia patológica hacia el malestar ajeno. Recuerden su comportamiento ante la pandemia de la covid-19, aquel ocultar los datos para impulsar una manifestación que acabó en contagio masivo o la impiedad civil de afirmar que se tomaban las decisiones de la mano de un Comité de Expertos que nunca existió.
Eruditos habrá que relacionen una tras otra todas las escenas de crueldad que hemos vivido, desde la humillación permanente de las víctimas del terrorismo etarra con el favorecimiento a sus verdugos a la puesta en peligro cierto de miles de víctimas de violaciones y agresiones sexuales con la Ley del Sí es Sí. No se olvide tampoco, entre las más egregias crueldades, la de abandonar a la suerte marroquí el destino de los centenares de miles de saharauis, vinculados a........
