¡Viva la casita de Bad Bunny!
¡Viva la casita de Bad Bunny!
Grupis ha habido siempre. Los conciertos de los Beatles no se oían de los gritos. Aquellas niñas hubieran hecho lo que Elvis hubiera querido.
Qué empeño tenemos en que los demás hagan lo que a nosotros nos parece bien. Como explica Pablo Malo en Los peligros de la moralidad, cada vez que nos ponemos como modelo de conducta estamos situándonos en el lado correcto y estamos censurando al otro desde nuestro altar.
Venga, un caramelo para los juzgadores —yo no me libro—: "Tengo el pecho pelao. Me dio una matá. El corazón dándome patás". Quien ha escrito y canta esto (DtMF) es capaz de hacer una residencia de diez noches en Madrid, en un estadio deportivo con capacidad para cerca de 70.000 personas. Aforo completo y la reventa supera los 500 euros. Y la gente de Bad Bunny tan contenta.
Una encantadora casita con porche, rosa y amarilla, forma parte del megaespectáculo del puertorriqueño. Allí entran los tops: de la tele, del petardeo, del cine, de las redes, gente con mucha pasta... En primera fila del porche,........
