Agua de Trara: una Encíclica agridulce
Agua de Trara: una Encíclica agridulce
¿Acaso es cristiana la miseria? La proclamada apuesta por los pobres sólo tiene una legitimidad moral: reducir la pobreza, con el objetivo de extinguirla.
La lectura de la encíclica Magnifica Humanitas, primera del papa León XIV, produce una sensación contradictoria. No es posible negar la buena intención, respaldada por una autoridad moral secular, que atiende las mejores causas: paz civil y atención a los más desfavorecidos, por medio de miles de misioneros presentes en los países con peores condiciones de vida y numerosas organizaciones afines, como la española Cáritas.
Ante esa realidad resulta gratuito que los redactores del texto se hayan embarcado en consideraciones de otro tipo, que no añaden nada a ese patrimonio moral y entorpecen la comprensión del mundo y de la sociedad. Es el caso de la propuesta de "desarmar" la inteligencia artificial, que presentan como una innovación que puede amenazar la dignidad humana, por su potencialidad de ser mal empleada, en beneficio de una élite tecnológica que imponga sus intereses al resto y altere la paz social.
La IA, sin embargo, no es la primera innovación que ha alterado el orden establecido. En los últimos 250 años surgieron la máquina de vapor -con sus aplicaciones inmediatas en telares y barcos-, el ferrocarril, la fotografía, la electricidad, las vacunas, la anestesia, el teléfono, el fonógrafo, los electrodomésticos, los fertilizantes, la agricultura intensiva, el motor de combustión, el automóvil, la aviación, los rayos X, el escáner, la cirugía, el cine, el deporte, la radio, la televisión, la energía nuclear, las granjas avícolas, la informática, los motores a reacción, el vuelo supersónico, los satélites, el ordenador, Internet, la telefonía móvil, el GPS y ahora la inteligencia........
