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Nacionalidad queer

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04.07.2026

La nación actúa como vehículo consciente de un horizonte de sentido que la trasciende. Cuando olvida su historia, se degrada en ego comunal.

Una mañana más, abres una ventana virtual al mundo, tropiezas con el escándalo político aislado del día y te preguntas: ¿qué es ser español? ¿Se nace, se hereda, se vota…? No lo sabemos. Lo español, como todo lo demás, avanza en su proceso de queerificación: se vuelve fluido y performativo. Ya no es una pertenencia concreta, sino una etiqueta mutable que el partido redefine según convenga. Si votas bien, eres pueblo. Si votas mal, eres su enemigo. Porque lo que sí sabemos es que hay españoles que votan mal y, por más pedagogía estatal que se les aplique a través de los medios públicos, la cultura subvencionada y la propaganda hasta en el gazpacho veraniego, no se logra el efecto deseado: fomentar el pride del buen español antifascista de escaparate y votante del PSOE.

"Defendamos la democracia", dicen. Pero si los votantes no gustan, se les adoctrina y, si no obedecen, se ensancha el concepto de español hasta que el cuerpo político resulte más manipulable. No importa el color de la piel, ni el acento. No somos racistas: somos........

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