El expresidente Zapatero, en el vestíbulo, con el candelabro
El expresidente Zapatero, en el vestíbulo, con el candelabro
De la lectura sosegada del caso Zapatero se desprende inevitablemente una pregunta: ¿quién, de todos los implicados, tenía menos motivos para el crimen?
Una de las máximas de las novelas policiacas, que son las que más le pegan al verano, es que nunca debes fiarte demasiado del narrador. Naturalmente, esa es una situación molesta porque otra de sus máximas, si quieres resolver el crimen antes que el protagonista, es que de lo único que puedes fiarte es de la narración. ¿O era al revés? Quién sabe. En estos relatos de crímenes mudos y confabulaciones ciegas lo único seguro es que todo se entremezcla: el narrador y lo narrado, lo que dice la voz en off —que juzga y........
