Ceuta: continúa el escenario de guerra híbrida de Marruecos
Ceuta: continúa el escenario de guerra híbrida de Marruecos
Estamos en una guerra híbrida hace ya medio siglo, al menos desde la Marcha Verde. Rabat está ejecutando medidas para lograr el Gran Marruecos.
Después de un mes largo de la invasión de Ceuta los pasados 30 y 31 de julio, y tomando como apoyatura la evidencia de que dicha invasión de inmigrantes ha sido provocada y dirigida por Marruecos, confirmo lo expresado en los dos artículos publicados al principio y a mitad del pasado mes de agosto en estas páginas. En concreto, hoy en día los ciudadanos españoles están convencidos de que ha sido un ataque de Marruecos a nuestro país a través de la instrumentalización de los inmigrantes, enmarcado dentro de una guerra híbrida.
Se puede y se debe exigir un trato humano para quienes cruzaron la frontera por diferentes motivos, muchos de ellos debido a guerras civiles, a la miseria, a la pobreza existente en sus países de origen o a la propia desesperación, entre otras razones. Pero con la misma intensidad, solidez y firmeza es imperativo requerir responsabilidades políticas a nuestros gobernantes cuando no responden debidamente ante una violación de las fronteras del Estado y de su soberanía efectuada por un ataque exterior.
En los medios de comunicación da la impresión de que se está informando a la opinión pública la idea de que lo ocurrido en Ceuta es, sustancialmente, una crisis humanitaria. Siendo verdad que en Ceuta existe un problema humanitario grave, lo que se debe aceptar con toda claridad y sin ninguna duda es que lo más importante que ha sucedido ha sido una violación de nuestra soberanía e integridad territorial.
En la Ley 36/2015, de 28 de septiembre, de Seguridad Nacional, a la hora de definir el contenido de la Seguridad Nacional se señalan implícitamente nuestros intereses nacionales de seguridad: proteger la libertad y el bienestar de los ciudadanos; garantizar la defensa de España y sus principios y valores constitucionales; y contribuir junto a nuestros socios y aliados a la seguridad internacional en cumplimiento de los compromisos asumidos.
Está muy claro que, en estos momentos, en Ceuta no está protegida ni la libertad y el bienestar de sus ciudadanos ni está garantizada la defensa de España y sus principios y valores constitucionales. Resulta especialmente importante que exista una respuesta sólida y contundente, a la mayor brevedad, para que estos dos intereses nacionales sean restaurados.
Está en juego nuestra credibilidad como Estado integrante del sistema interestatal internacional que tiene la responsabilidad de defender sus fronteras, su soberanía y su integridad territorial, además de proporcionar seguridad a "todos" sus ciudadanos.
Por otra parte, el artículo 8 de nuestra vigente Constitución declara que "Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional".
Desde una perspectiva geográfica, la configuración de España es singular, con una dimensión territorial peninsular, archipiélagos, islas, peñones y las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla en el norte de África, además de una significativa extensión marítima. El territorio nacional constituye una entidad estratégica única, cuyo centro de gravedad reside en el territorio peninsular base fundamental de proyección de fuerzas.
Es decir, desde el punto de vista estratégico, la respuesta a un ataque a cualquier lugar de nuestro territorio nacional se debe responder con todos los poderes del Estado, públicos y privados, a través de un Mando único dependiente de la autoridad política, que coordine e integre la respuesta nacional ante este ataque a la soberanía e integridad territorial.
La amenaza de Marruecos
En estos críticos momentos es preciso hablar con naturalidad y sin complejos, manifestando que, desde hace al menos 50 años, para no irnos más lejos, Marruecos está llevando a cabo una estrategia de guerra híbrida contra España. Empezamos por la operación política y militar de la "Marcha Verde", que tuvo lugar en noviembre de 1975, cuando más de 350.000 civiles marroquíes, muchos de ellos ancianos y niños, entraron de forma pacífica en el territorio español del Sahara Occidental. Fue apoyada por Estados Unidos y se materializó en la ocupación militar marroquí de la mayor parte de dicho territorio. Marruecos sigue manteniendo el control actual de dicho territorio.
El siguiente fue el incidente de la isla de Perejil, un conflicto armado que involucró a España y Marruecos, el primero librado en el siglo xxi por ambos países, desarrollado entre el 11 y el 20 de julio de 2002. El casus belli fue la ocupación militar de la isla de Perejil por una dotación de la Gendarmería Real de Marruecos. Tras un cruce de declaraciones entre ambos países, las tropas españolas desalojaron finalmente a los infantes de Marina marroquíes que habían relevado a los gendarmes.
Otra actuación marroquí fue el incidente fronterizo entre España y Marruecos, cuando en mayo de 2021 unos 10.000 inmigrantes irregulares - de los cuales 1500 correspondían a menores de edad - cruzaron la frontera de Ceuta por las playas de Benzú y El Tarajal. El Gobierno español respondió trasladando fuerzas de seguridad a la zona e implementando un mecanismo de devolución en caliente. La mayoría de los recién llegados fueron devueltos a Marruecos en los pocos días posteriores al incidente.
Tanto la "Marcha Verde" como las........
