Lo que Pedro ha aprendido de Marruecos
Lo que Pedro ha aprendido de Marruecos
Sánchez ha aprendido una lección fundamental: las urnas pueden llenarse con votos de fuera.
Apenas quince días antes de la muerte de Franco, Hassan II decidió invadir el Sáhara Occidental, provincia española, introduciendo a más de 350.000 personas en aparente marcha pacífica. Se conoció como la Marcha Verde y fue tan pacífica que incluía unidades militares y acabó en una ocupación armada en toda regla.
El momento elegido por Hassan era perfecto, con el búnker franquista noqueado y centrado en prolongar la agonía de un dictador que ya había materializado en el príncipe Juan Carlos su sucesión "a título de Rey". El caso es que el apoyo a los saharauis que se sentían españoles quedó en nada y España terminó por ceder a Marruecos y Mauritania el protectorado del Sáhara en los Acuerdos Tripartitos de Madrid. Mauritania se retiró quedándose Marruecos como administradora y eterna chantajista.
La descolonización, única del mundo inconclusa, la terminó ilegalmente Pedro Sánchez regalando el Sáhara sin pasar por el Parlamento como pago de algo que aún no conocemos y que bien podría estar relacionado con el pirateo de su teléfono móvil o aquellas vacaciones "privadas" que pasó en el país vecino saltándose la agenda. Como siempre, lo que pasa por Pedro adquiere un toque sórdido que contribuye a la pésima imagen que España ya tiene en todo el mundo.
Los saharauis desplazados hacia Argelia o residentes en los territorios ocupados por Marruecos siempre reclamaron un referéndum de autodeterminación que aquí sí era pertinente porque había un proceso de descolonización impensable entre nuestros independentistas que sostienen al Gobierno sobre el abismo. Pero ¿con qué censo se haría ese referéndum? ¿Con el marroquí de la Marcha que aumentaba a pasos agigantados la población cada semana?
Esa pregunta ha sido la clave de cualquier intento de negociación y de la habitual inoperancia dolosa de Naciones Unidas. Porque lo único cierto es que aquella invasión era también electoral. Una jugada maestra contra una España despistada que no se atrevió a mover un dedo en aquel tablero —cabe entenderlo— si tenía que construir una democracia tras cuarenta años de dictadura y evitar el estallido, muy posible entonces, de otra guerra civil.
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Marruecos conoce a la perfección las debilidades de España. Por eso presiona periódicamente con la "devolución" de Ceuta y Melilla, que son españolas antes de que existiera el Reino de Marruecos al que jamás habrá nada que devolver. También por eso, de vez en cuando hasta señala a la islas Canarias que, junto con nuestras dos ciudades autónomas, forman ese "Gran Magreb" que es como la Euskal Herria de los batasunos o la Gran Alemania de Hitler. Y en los entreactos, y depende de cómo vayan las relaciones vecinales, existe la posibilidad de un envío masivo de pateras, asaltos a las vallas de Ceuta y Melilla y mucha droga.
Pero lo que ahora importa es que Pedro Sánchez ha aprendido una lección fundamental: las urnas pueden llenarse con votos de fuera. Su regularización masiva de inmigrantes puede conducir a una regularización electoral como hiciera Marruecos con la invasión del Sáhara y la conformación de facto de un nuevo censo capaz de legalizar cualquier demanda vía referéndum.
En la estrategia de este presidente acechado por la corrupción familiar, de Gobierno y de partido se incluye dañar al máximo al PP, que gobierna casi todas las comunidades autónomas y tiene que gestionar el envío masivo de menas —en muchas ocasiones no son menores— sin mecanismo alguno de financiación ni control posible de antecedentes penales. Consumo de recursos, potencial delincuencia asegurada y presión política que no excluye sanciones en caso de no acceder al proceso: no hay mejor forma de desgastar al PP que como hace Mohamed VI con España cuando no le baila el agua. Ni el País Vasco ni Cataluña acogerán menores extranjeros no acompañados. Si se hace, se hace sin titubeos.
Así que Pedro lo tiene claro: Marcha Verde de votantes, pero que los acoja el PP en sus comunidades. El día que molesten al PSOE o duden al ver una papeleta electoral, pues se pone en marcha una campaña de deportaciones que deje a Vox en la socialdemocracia más modosa.
Esta es ya la única forma de que el heredero de Sauna Adán, que nunca ha ganado unas elecciones, consiga votos. Nada escapa al plan: ucranianos no, que saben lo que es el comunismo. La Marcha Verde "no está pensada para todos", confiesa la ministra Elma Saiz.
Marruecos, solo o en compañía del PSOE, está demasiado ligado a los cambios de régimen en España. Con Sánchez en horas bajas el peligro aumenta a ritmo exponencial.
MENA (Menores Extranjeros No Acompañados)
